La forma de celebrar nuestros 25 años, fue hablando de lo que nos ha mantenido en pie por más de una cuarto de siglo: la ignorancia. Pero no la ignorancia como ese lugar cómodo, sino como esa situación razonada que solo nos impulsa a conocer más, por absoluto desconocimiento. Y cada una de nuestras aventuras está motivada por ello, por lanzarse a lo desconocido, por la necesidad de descubrir o por lo menos intentar darle más forma a nuestras preguntas. Así que para compartirlo en nuestro cumpleaños, creamos una dinámica en la que a partir de un ensayo sobre el tema, enlistamos lo que para nosotros está entre lo desconocido, y salió bien bonito. Apartes de esta celebración puede verlos dando clic aquí.

Este 2025, trajo consigo el deseo de un encuentro más regular con el público. Que no solamente estuviese determinado por nuestras funciones en los teatros, que lastimosamente nos resultan cada vez más complejo de gestionar. El valor de los alquileres o negociaciones, la convocatoria de público, los gastos necesarios para las temporadas, hace que el presentarse en una sala sea un riesgo que no se puede tomar a la ligera. Así que decidimos volver a aquel espacio efímero que levantó su telón en 2021, como protagonista de nuestra serie web Si dejáramos de existir, la sala Escena Mutante.

Después de la grabación de nuestra serie, que tenía como una de las protagonistas a una sala de teatro, logramos conservar este espacio por un breve tiempo para realizar una temporada de nuestra pieza Narciso. Después de ello, recogimos lo que lo conformaba aquella íntima sala y quedó solo su letrero, que guardamos con el ánimo de colgarlo en cualquier lugar en donde tengamos el gusto de hacer teatro, y ese lugar en este año resultó ser un apartamento.

Así que en el apartamento de William Guevara Quiroz se instaló Escena Mutante, y todos los jueves entre el 8 de mayo y el 10 de julio de 2025, sirvió de escenario para una temporada de aquel acto escénico, o más bien «reflexión escénica», que creó un diálogo cálido y honesto con el público: La ignorancia.

Descubrimos que muchos no sabemos pilotear una avión, manejar Excel, hacer un nudo de corbata, lavar un trapero, y no sabemos porque existe la violencia, el desamor, el olvido, entre cientos de cosas que desconocemos y que fueron verbalizadas en estas veladas de casi dos horas para grupos de máximo 15 personas.

Quienes nos acompañaban llegaron por invitación directa o por nuestra campaña «Hágase invitar», en donde abrimos los canales de nuestras redes sociales para que quien desease acompañarnos, solo nos lo comentara para recibirlo en una de las veladas. Encuentros sin costo de boletería, pero si con colaboración. Lo único que los invitados tenían como responsabilidad era la de ofrecer $5.000 para la vaca, a cambio de un café, una aromática, un vino, una cerveza, un snack. Fueron noches, alegres y compincheras.

Sin duda volveremos a Escena Mutante para repensarnos con verdad, profundidad, pero también con humor y complicidad, que no hay lugar a duda, somos unos ignorantes.